ste domingo después de “Teletrece” se podrá ver un nuevo episodio de “Contra viento y marea”. Un capítulo que sigue la lógica del programa, en que parejas deben superar distintos obstáculos que les dificultan casarse, pero que suma dos elementos diferenciadores.

Para empezar, Pancho Saavedra tuvo que hacer cuarentena preventiva al comienzo de la grabación, por lo que Ángeles Araya terminó conduciendo, y el hecho de que es la primera vez en los cinco años del programa en que muestran un caso de VIH. Eso sí, el productor ejecutivo, Mariano Gallardo, aclara: “Para nosotros, este no es un capítulo especial, no es un capítulo distinto. Esta es una historia más de amor. Partimos de esa base”.

Y ciertamente hay distintos conflictos para tener un episodio acontecido. Uno tiene que ver con la mamá de la novia, que no aprueba la relación. De hecho, a pesar de que ella vive frente de la casa de la novia (Karen), y el novio (Andrés) el quiebre en la relación es tan grande que no existe contacto entre ellos, a pesar de que la pareja tiene una hija de seis años.

“Está también el tema de la enfermedad presente, así como en otros capítulos tenemos cáncer y otro tipo de enfermedades. Principalmente por el tema de la discriminación y de los prejuicios”, dice Gallardo y agrega: “Vimos la posibilidad de entregar información al público y de derribar un montón de mitos y prejuicios”.

Gallardo enumera los mitos más comunes. “VIH no es sinónimo de sida, el VIH no sólo le da a las personas homosexuales, sino que una persona heterosexual también lo puede tener”, dice el productor ejecutivo y agrega: “Si tomas todos los medicamentos y se sigue al pie de la letra el tratamiento médico se llega a estar de manera indetectable y si estás indetectable eres intransmisible. Es decir, no transmites el virus. Es una pareja que se llama cero discordante, que es cuando uno tiene VIH y el otro no”.

Y este es el caso de Andrés y Karen: “El novio tiene VIH y la novia no tiene VIH. Ellos están juntos hace seis años, tienen una hija que no nació con VIH y la novia no tiene VIH”. Sobre esto, agrega: “Pueden tener una relación como cualquier otra pareja”.

“Como director del programa, siento que el capítulo es un tremendo aporte para la sociedad, porque vamos a desmitificar un montón de errores frente a la enfermedad”, dice Gallardo.

El productor ejecutivo hace hincapié en que esta es una historia más de amor y pone de ejemplo el episodio del año pasado que mostró a un joven trans. “Tampoco era un capítulo especial, sino que era una historia más de amor”. De todos modos, admite que no tiene recuerdos de una historia así en la TV.

En este punto, Gallardo comenta: “Para nosotros, ‘Contra viento y marea’ es una radiografía de lo que somos hoy día en Chile. Más allá de la historia de amor que nosotros contamos, en cada capítulo siempre tratamos de contar distintas realidades, de mostrar distintas realidades. Y en este capítulo es una pareja que tiene que enfrentar distintos prejuicios por el VIH, pero no solamente eso. Tienen, como cualquier otra pareja, conflictos familiares y, junto a Ángeles y Pancho vamos a tratar de ayudarlos a resolver”.

La valentía de Karen y Andrés

Si bien el equipo no hizo mayores diferencias en el tratamiento de esta historia, salvo el pedir apoyo de fundaciones para usar el lenguaje adecuado -el VIH no se contagia, sino que se transmite, ejemplifica- y no cometer errores que pueden llevar a la estigmatización innecesaria, el productor ejecutivo sabe que hablar de ciertos temas efectivamente es complejo.

“Los protagonistas son unos valientes y confiaron absolutamente en el programa para contar su historia”, cuenta y continúa, “Además de recibir nuestra ayuda para resolver los conflictos familiares que ellos tenían y lograr este sueño que ellos tenían de poder casarse, ellos también ven una posibilidad de entregar un mensaje de no discriminación y de informarse frente a la enfermedad“.

Y sabe que el hablar del tema abiertamente puede ser complejo: “Efectivamente, ellos se están exponiendo a que alguien los discrimine, pero ellos son unos valientes y quieren, a través de su historia, tratar de entregar un mensaje positivo y tratar de ayudar a muchas personas que hoy día se enteraron que tienen VIH y que ven todo oscuro, incluso están pensando en el suicidio. Quieren demostrar que se puede ser feliz viviendo con VIH y se puede tener una vida completamente normal si sigues al pie de la letra el tratamiento médico“.

Sobre la motivación de Karen y Andrés de participar en el docurreality, agrega: “También quieren gritarle a todo el mundo lo que ellos viven, porque están aburridos de estar encerrados y de vivir ocultándolo. Gran parte de su entorno se va a enterar por el programa sobre la realidad que ellos viven. Finalmente, es un acto de no ocultarse más y de no estar encerrados, que se puede y que están bien”.

Para finalizar, Gallardo dice que como equipo era una tremenda responsabilidad y ese era el caso también para Ángeles Araya, en su rol de conductora reemplazante. “Ella lo asumió a la perfección. Estoy feliz con el trabajo de ella”.

Por su parte, Araya agrega: “Era un caso importante. Había que tener tino, respeto y cautela para hacerlo como corresponde. Para hacerlo de la mejor manera y de la manera más profesional”. Como parte de su preparación, por ejemplo, usaron un glosario entregado por entidades especialistas en el tema. Pues, la idea, repite Gallardo, era “tener todas las herramientas para poder derribar todos los mitos que existen sobre esta enfermedad”